Fin A La Aventura Vasca

Todo tiene un principio y todo tiene un fin…

La aventura por tierras vascas empezó el día 22 de noviembre de 2009, justo el día que cumplí 24 años. Y acaba hoy 18 de abril de 2010.

Han sido 5 meses que se han pasado más o menos rápidos.

La primera semana recuerdo que estaba asustado porque no dejaba de oír hablar a los compañeros de trabajo en chino mandarín utilizando palabras como JADE, pojos o FATWIRE. Palabras que las oía por primera vez en mi vida. Por lo que yo también recurrí a mi autolenguaje y empecé a inculcarles palabras como LETRAO, ENTALLAO o CHUSCA.

El primer mes lo pasé junto a un compañero y amigo pero se tuvo que volver después de Navidad por fuerzas mayores.

En ese momento recuerdo que se me cayó el mundo encima al verme solo en Bilbao y sin conocer a nadie. Sin conocer la ciudad. Sin tener allí amigos ni familiares.

Tenía que ser así y no había que darle más vueltas. Los viajes de 5,5 horas hasta Cáceres se hacían eternos. Sin hablar con nadie y con la carretera helada y esas nevadas que cayeron durante enero y febrero. Tú solo con tus Héroes del Silencio, Extremoduro o La Fuga. Conduciendo la mayor parte del tiempo de noche y viendo cómo algunas veces el termómetro exterior del coche marcaba 13 grados bajo cero en la zona de Burgos. Y lo más importante de todo: con mi madre y mi tía pendientes de mí cada fin de semana cuando me ponía en la carretera.

Todos estos inconvenientes me hicieron plantearme una serie de cosas y decidí empezar a quedarme en Bilbao un fin de semana cada 15 días y aprovechar la oportunidad que me ha dado mi trabajo para conocer una de las zonas más bonitas de España. Y eso hizo sentirme a gusto conmigo mismo y con la estancia en el norte. Mi cuerpo descansaba de tanto viaje y a mi coche le quitaba kilómetros.

Fue una dura prueba para mí y para mi vida y hacerme demostrar si me valía por mí mismo. Si iba a ser capaz de moverme por una gran ciudad que no conocía, si iba a soportar estar solo tanto tiempo y si la desesperación iba a poder conmigo.

Al final no fue para tanto como creí en un principio y he superado la prueba con un notable. El sobresaliente no me lo pongo porque cuando vine ya estaba aquí mi amigo y él me enseñó la ruta para llegar a Bilbao, me enseñó cómo llegar al hotel y al trabajo. Y eso es de agradecer porque tuvo que averiguarlo él solo el mes que también estuvo aquí sin nadie.

Pero llegó el momento de poner fin a esta aventura vasca y de volver a Cáceres; de volver a casa. En un principio todo parecía indicar que me quedaría hasta finales de julio pero un cambio radical de planes de los jefes del proyecto hicieron que mi vuelta a Cáceres fuera antes de lo estipulado.

Me voy contento por todo lo aprendido en el proyecto y que me va a venir muy bien para mi currículum profesional. Me marcho con un montón de sitios visitados y con 1.332 fotos de toda la costa de Vizcaya, de toda la costa de Guipúzcoa, de las localidades francesas de Biarritz y San Juan de Luz, de las localidades cántabras de Castro Urdiales, Laredo y Santander y de la ciudad alavesa de Vitoria. Y la visita al Parque de la Naturaleza de Cabárceno y por supuesto de la ciudad dónde me he alojado: Bilbao.

De todos estos sitios me llevo en el corazón la ciudad de San Sebastián (más conocida en el norte como Donosti) y esa Playa de la Concha vista desde el Monte Igeldo, la playa de Zumaia que tiene una belleza única, San Juan de Gaztelugatxe que es bellísimo también y el Parque de la Naturaleza de Cabárceno en Cantabria.

El resto de sitios no los desprecio ni mucho menos y son muy bonitos también pero pongo por encima los citados anteriormente.

Pero lo que más me llevo en el corazón es el trato recibido durante mi estancia allí. La amabilidad con la que me han tratado a cualquier sitio que he ido: en el hotel, en las ciudades y pueblos visitados, en el restaurante dónde tantas risas me he echado con La Loca de La Roca y como no en el trabajo.

Ahora mismo tengo el corazón dividido en dos y son dos los sentimientos totalmente contrarios que le invaden. Por una parte estoy muy contento por volverme a casa con mi gente, con 2 años y medio menos de coche a pagar y librándome de tan largos viajes. Y por otra parte siento una tremenda pena por abandonar esas tierras y a la gente que me ha acompañado diariamente en el proyecto. Sois todos unas excelentes personas y os estoy muy agradecido por los buenos momentos que me habéis hecho pasar (ahora toca el turno de que A. Y. haga la gracia). Si algún día os da por visitar Cáceres no dudéis en poneros en contacto conmigo y si puede ser os enseño mi tierra. Porque Cáceres no tiene mar ni playa pero tiene una cosa que ni Bilbao, ni Sopelana, ni Mutriku, ni Vitoria tienen: LETRAOS DE PRIMER NIVEL.

Sin más que decir me voy despidiendo… Que no os quepa ninguna duda que este embajador de Euskadi volverá tarde o temprano por esas tierras. Pero si puede ser en verano y de vacaciones mejor que mejor para poder disfrutar algunos sitios visitados. Además ya sé dónde tengo que ir y las playas que más merecen la pena.

Hasta luego Euskadi… Hasta luego Donosti.

* Agradecimientos

– A todo el equipo de INSA-IBM-INDRA que ha hecho posible mi estancia en Bilbao.

– A todos los compañeros que me han acompañado diariamente en el proyecto y que han compartido mis penas. Por favor, NO VOLVÁIS A TOCAR EL MODELO DE DATOS.

– A todos los compañeros y amigos de Cáceres y Madrid que de vez en cuando me han llamado o escrito para preguntar qué tal por tierras vascas. Mención especial al compañero que estuvo conmigo durante un mes por toda la ayuda prestada en la distancia y resolverme tantas dudas.

– Al personal del Hotel Abba Parque Bilbao que han hecho que mi estancia allí haya sido como en casa. Un saludo especial a Juanjo y Manu por haberse portado tan fenomenal conmigo.

– Al personal de La Roca del Fraile por esas comidas tan exquisitas que hacen y por la amabilidad con la que te atienden las camareras. Un saludo muy especial a Miriam por no haberme podido despedir de ella. Mi vuelta se adelantó una semana y estando tú de vacaciones ha sido imposible. Espero que me lo perdones y algún día nos hagas una visita “a Cuenca”. Eso sí tráete una vajilla completa porque seguro que me rompes la mía.

– A Amaia, Agustín, Guillermo y Alberto por haberse ofrecido a enseñarme sus respectivos pueblos y haber compartido conmigo tan bellos lugares.

– Y por último a las señoras de la limpieza de las oficinas de INDRA que también se han mostrado muy amables conmigo (a pesar que Mari Ángeles alguna que otra vez le daban ganas de pegarme con el palo de la fregona) y que me han recomendado varios sitios para ir a visitar.

A todos de corazón MUCHAS GRACIAS.

2 comentarios en “Fin A La Aventura Vasca

    • Me alegro que te gustara. Yo me recorrí toda la costa del País Vasco y es preciosa. Ahora me está dando por recorrerme la provincia de Cáceres buscando rutas senderistas interesantes.

      Puedes comentar y preguntar sobre cualquier viaje realizado y encantado te responderé.

      Gracias por tu visita.

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