Villuercas-Ibores-Jara – Fotografiando al águila real en el Hide Birdwatching Villuercas

El pasado martes, día 11 de agosto, fue un día para disfrutar del mundo de la fotografía y de una de las rapaces más bonitas que tenemos el privilegio de ver en la Península Ibérica y en el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.

Eran las 8 de la mañana aproximadamente cuando partía de Cañamero hacia el hide de águila real, situado en una sierra de la cola de la Presa Cancho del Fresno. La llegada hasta el mismo fue sobre las 9.

El día estaba nublado y amenazaba con tormenta. Así fue dos horas después, cayendo un aguacero con rayos incluidos. Apenas había luz en esos momentos, pareciendo que estaba asistiendo a los últimos minutos del día. Por suerte, la pareja de águilas reales aún no había bajado. Apenas pasó la tormenta, me quedé totalmente incomunicado, sin cobertura y sin datos en el móvil, debido a que algún rayo tuvo que estropear la antena de teléfonos móviles que tenía justo enfrente, en el pico de La Villuerca.

Las horas pasaban, las rapaces no bajaban y mi esperanza de verlas iba decayendo cada vez más. Sobre las 14:00, tras varios intentos de ponerse en contacto conmigo la persona que me subió hasta el hide, decidió subir hasta la sierra para recogerme. Empecé a escuchar el coche a lo lejos y decidí comenzar a recoger las cosas, desanimado porque no lograría mi objetivo. En ese momento, una de las águilas hizo una pasada volando por encima del posadero y yo acordándome de toda su familia de rapaces. Iban a bajar justo cuando el coche llegara al alto de la sierra y se iban a espantar. Por suerte, el conductor la vio con los prismáticos y paró el coche, esperando a que bajara la pareja y que así pudiera fotografiarlas. Así fue durante una hora aproximadamente, logrando mi objetivo de captarlas a vuelo en algunas instantáneas. Me quité la espina clavada desde hace dos años cuando estuve haciendo fotos a otra pareja de águilas reales en otra ubicación y que no pude captarlas volando. Por lo tanto, objetivo cumplido y quedé muy contento a la vuelta a casa.

Os dejo con algunas fotografías seleccionadas y me despido hasta otra aventura. ¿Cuándo será? No sé. Es algo que tendremos que preguntar al COVID-19.

Águila Real llegando al posadero
Su belleza posando
Águila Real agitando las alas
Águila Real posando
La llegada de la pareja
Hembra de Águila Real mostrando su belleza. Mi foto favorita de la sesión
Rapaz pensativa
¿Quién está ahí?
¡Eh! ¡Te estoy viendo!
Posaré bonita para ti
Más coqueta aún
Un saltito
Terminando de comer
Primer plano comiendo

 

Mérida – Fotografiando sus tres principales monumentos: Puente Romano, Templo de Diana y Teatro Romano

Antes de comenzar a narrar lo que ha sido mi mañana de domingo por la ciudad de Mérida os tengo que decir que ha sido uno de esos días en los que se han unido varias circunstancias que han hecho que me haya vuelto a casa emocionado con las fotos realizadas.

A principios de semana tenía pensado acudir este fin de semana a Valverde de Leganés, Badajoz, para visitar el convento Madre de Dios y así fotografiar mi nueva novela ante el monumento. Y así habría sido de no ser porque el martes se me averió el coche y desde entonces está en la UCI (taller). Por lo tanto, los planes debían retrasarse para otra ocasión. En su lugar, decidí el viernes que hoy, domingo, lo iba a pasar en el Teatro Romano de Mérida para fotografiar el libro. Me he levantado a las 08:00, desayunado con mucha tranquilidad y sobre las 09:30 salía de casa rumbo al monumento estrella de Emérita Augusta. El día estaba nublado y por el camino me decía que quizá tuviera suerte con las luces y sombras encontradas, esas que tanto fastidian/queman las fotos en días soleados. Al llegar hasta la entrada del teatro mi decepción ha sido mayúsucula al verlo cerrado. El reloj marcaba las 09:45 y según mis cálculos debería haber abierto justo a la hora que he salido de casa. En ese momento, como la caminata ya estaba hecha, he decidido acercarme hasta la alcazaba árabe y así disfrutar de la fotografía.

Quince minutos después enseñaba mi DNI en la entrada de la fortaleza árabe, mostrando que vivía en Mérida, y me daban paso. Antes de entrar he preguntado que si el teatro no abría, cuya respuesta ha sido <<sí, abre a las 10:00>>. Una alegría me he llevado, pues ya creía que no lo había hecho aún después del confinamiento. Pero ahora tocaba disfrutar de las vistas desde la muralla de la alcazaba, del puente romano que luce esplendoroso.

Puente Romano de Mérida desde la Alcazaba Árabe

Apenas habré estado aquí diez o quince minutos. Mi idea ahora era ir hasta el que es, desde mi parecer, el monumento emeritense que más impacta cuando lo ves por primera vez. La joya de Mérida es el Teatro Romano y eso es intocable, pero el Templo de Diana causa asombro verlo levantarse entre casitas de pueblo y mostrando toda su belleza. Por la calle, normalmente llena de turistas que paran a fotografiarse ante él, apenas pasaba gente de largo (un par de personas o tres me he encontrado), con lo que me he deleitado bien fotografiándolo. En la siguiente imagen aparece mi novela a sus pies.

Templo de Diana, en Mérida

Y ahora sí, era el momento de ir hasta el Teatro Romano y así tirar algunas fotografías. Mismo procedimiento de enseñar el DNI y acceso gratuito a todo el recinto. En el mostrador había un grupo de cinco o seis personas sacando su entrada y yo he pasado delante de ellos.

Mi sorpresa, mi gratitud, mi incredulidad me he llevado cuando he salido por una de las puertas de las gradas y lo he visto totalmente vacío, sin una sola persona, con un silencio que emocionaba. Sin pararme a pensar mucho, he sacado rápidamente la cámara y así empezar a hacer fotos como loco, pues el grupo encontrado en la entrada no tardaría en llegar. La emoción ha sido mayor al ver que el día seguía nublado, sin contraste de luces y sombras, sin el sol quemando las fotografías y logrando bonitas estampas.

Teatro Romano de Mérida
Un placer descansar sobre tus gradas, amigo
Los ladrones de la noche – Publicidad gratuita

Diez minutos después aproximadamente ha llegado la primera persona. Se trataba de una chica que me ha dado la posibilidad de realizar una fotografía de ella sentada de cara al teatro. Me ha parecido un momento bonito de meditación ante la Diosa Ceres, que no le quitaba la vista de encima. Como a la chica no se le ve la cara, me permito el lujo de subirla al blog.

¿Meditando? ante la Diosa Ceres
Los ladrones de la noche ante el Teatro Romano de Mérida
Los ladrones de la noche ante el Teatro Romano de Mérida
Los ladrones de la noche ante el Teatro Romano de Mérida

El teatro seguía con la única presencia de la chica y yo cuando he decidido bajar hasta el escenario para presentarle mis respetos a la Diosa Ceres. Me daba por satisfecho con todas las fotografías realizadas desde lo alto de las gradas.

Ante la Diosa Ceres
La novela ante la Diosa Ceres

El grupo de gente encontrado a la entrada llegaba en este momento y ahí he decidido realizar las últimas fotos.

Entrada al escenario del Teatro Romano de Mérida
Entrada al escenario del Teatro Romano de Mérida
Entrada al escenario del Teatro Romano de Mérida
Escenario del Teatro Romano de Mérida
Escenario del Teatro Romano de Mérida

Con la última foto me volvía a casa pensando en la fortuna que he tenido hoy. He escrito a un amigo por Whatsapp para contarle que me había tocado la lotería al encontrarme el teatro sin gente. Esto es algo que llevaba persiguiendo desde hace siete años y solo lo logré una vez a última hora de la tarde, a falta de cinco minutos para que el recinto cerrara y con el supervisor metiéndome prisa para que abandonara las instalaciones. Recuerdo que aquel día había sol, que no me fastidió las fotos, pero ni de lejos había el tono de luces encontrado esta mañana. Y el día de hoy ha sido todo una secuencia de casualidades:

1-Que tuviera el coche averiado y no haya podido ir a Valverde de Leganés.

2-Que me haya dado por preguntar en la alcazaba si el teatro no abría hoy (lo he preguntado cuando ya estaba a punto de entrar).

3-Que haya salido un día nublado, perfecto para la fotografía y sin que hubiera grandes contrastes de luces y sombras.

4-Tener la fortuna de encontrarte el teatro totalmente vacío, en silencio y disfrutar de su belleza como pocas veces voy a volver a hacer.

Sin más que contar, os dejo hasta otra aventura. Yo seguiré aquí, aún emocionado por la mañana tan placentera que he tenido por los tres principales monumentos de Emérita Augusta.

Tierra de Mérida-Vegas Bajas – Fotografiando aves en el Embalse de los Canchales

Si el pasado jueves me iba hasta el Embalse del Muelas, dentro del Parque Natural de Cornalvo, a hacer fotos a las garzas reales, esta vez ha tocado ir hasta las inmediaciones de La Garrovilla y acercarme hasta el Embalse de Los Canchales. Allí hay un par de miradores de aves que dan hacia el agua y quería probar suerte con la fotografía.

Hoy me despertaba sobre las 07:30, desayunaba tranquilamente y ponía rumbo hasta el embalse. Sabía más o menos cómo llegar hasta el embalse, pero una vez allí desconocía cómo llegar hasta los miradores que había encontrado por internet. Allí he preguntado a un hombre, que afortunadamente me decía que también iba a ir hasta los mismos para intentar captar alguna fotografía. Me ha explicado cómo llegar y acto seguido he puesto rumbo hasta el primer mirador. No obstante, he estado allí poco rato debido a que en las inmediaciones había un par de pescadores y poco se podía hacer, ya que era muy poco probable que fueran a bajar garzas o que pasara cerca algún pato.

He seguido el camino adelante buscando el segundo mirador, el cual se intuye desde lo lejos dónde está porque ves en el agua muchos palos clavados. La llegada hasta él ha sido entre la maleza de un camino estrecho y al final he obtenido mi premio.

Nada más llegar he tenido la suerte de poder fotografiar a un somormujo que merodeaba la zona. No recordaba su nombre, clara señal de que no entiendo aún mucho de aves, y me he limitado a llamarlo <<patito>>. Una vez en casa, tranquilamente, he buscado por la red hasta que he visto que era un somormujo.

Somormujo en el Embalse de los Canchales
Somormujo en el Embalse de los Canchales

La espera hasta el siguiente ave ha sido larga. Hay que decir que no están pasando constantemente y que hay que mantener la paciencia. Ha sido una pareja de patos la que se ha posado en las inmediaciones de la orilla, pero al ir acercándome poco a poco han echado a volar y he podido captarlos en el aire.

Patos en vuelo

Y al rato ha vuelto otro somormujo. Puede que fuera el mismo que antes, ya que no le he pedido el DNI y no puedo asegurar que fuera otro distinto.

Somormujo buscando peces

Después de tres horas de espera, casi a las 12:00, era momento de volver a Mérida por el mismo sitio por el que había venido. La mañana no ha sido todo lo gratificante que me hubiera gustado, pero yendo por el camino me he llevado, primeramente, una sorpresa al ver a lo lejos unas aves con forma de cigüeña de color negro. Mi ilusión de que podían tratarse de cigüeñas negras ha tornado en decepción al irme acercando poco a poco y ver que no tenían ni las patas ni el pico de color rojo. ¿Y sabéis qué? Que de nuevo ha quedado en evidencia mi escaso conocimiento de aves ya que no tenía ni puñetera idea de qué eran. Ha sido en casa cuando he visto que eran moritos comunes.

Moritos comunes
Moritos comunes
Morito común

Por el agua nadaba una pareja de patos que huían de la cámara y de mis pasos. ¡Pobres animalitos! ¡Qué tranquilos habrán estado los tres meses de confinamiento!

Patos nadando

Y para terminar con la jornada fotográfica os dejo con algunos moritos en vuelo.

Moritos comunes en vuelo

Esta ha sido la mañana fotografiando aves por el Embalse de los Canchales. He logrado menos de lo que pretendía en un principio, pero al menos ha servido para volver a salir una vez más al campo y desconectar de la ciudad. Ya habrá tiempo más adelante de captar más aves y, al ser posible, desde un hidro hide. Es algo que tengo en mente para mis vacaciones de agosto y que tengo que probar por primera vez. Aunque espero traeros nuevas fotos antes de eso.

Hasta otra aventura, turistas.

P.N. de Cornalvo – Jornada fotográfica de aves en el Embalse del Muelas III

A principios de semana me puse en contacto con la Guardia Civil para preguntar si podía acercarme el fin de semana al Parque Natural de Cornalvo, situado en las inmediaciones de Mérida, y así poder hacer fotos a las aves. Su respuesta fue afirmativa, ya que en la provincia de Badajoz estamos en la fase 2 de desescalada y se permiten movimientos por toda la provincia, pero no estaba mal informarse previamente.

La idea era acercarme hasta el Embalse del Muelas el domingo por la mañana, sentarme en el mirador de madera y disfrutar de las garzas, de la naturaleza y de la fotografía; demasiado tiempo sin hacerlo. Sin embargo, el jueves por tarde, aún en jornada laboral en casa, pensé <<¿y si me acerco cuando termine de trabajar? Total, tardo media hora en llegar al mirador y aún tengo mucha tarde por delante>>. Dicho y hecho.

Llegué sobre las 17:45 y me sorprendió ver el embalse casi hasta arriba de agua. Está claro que durante el mes de mayo ha llovido bastante, pero me esperaba que estuviera ya por la mitad más o menos. Un toro manso merodeaba la zona y comía hierba ante mi mirada desconfiada sobre qué podría hacer. El animalito se limitó a seguir alimentándose sin molestarme y sin yo molestarlo. A lo lejos se veían algunas garzas, objetivo principal en esta visita, y también algunas crías de estas. Me resultó llamativo que no viera ni una sola cigüeña blanca o ninguna espátula, motivo para volver más adelante, cuando el embalse esté prácticamente sin agua.

La estancia allí fue de aproximadamente una hora y cuarto. Sobre las 19:00 decidía volverme a Mérida y traerme un bonito recuerdo de la primera salida de la ciudad desde que se declaró la pandemia del coronavirus. El último cuarto de hora, incluso, dejé a un lado la cámara y me limité a observar a las aves, a disfrutar de los cantos de las garzas y a respirar aire puro, aire del campo y valorar lo que tenía delante en esos momentos. Después de tres meses confinado, privándonos de cosas tan esenciales como dar un paseo por el campo, el volver a estar en contacto con la naturaleza fue una inyección de moral y positividad ante los tiempos que se avecinan.

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Garza real en Cornalvo

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Garzas reales en Cornalvo

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Garza real en Cornalvo junto a cría

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Cría de garza real en Cornalvo

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Cría de garza real en Cornalvo

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Garza real secándose al sol en Cornalvo

P.N. de Cornalvo – Jornada fotográfica de aves en el Embalse del Muelas II

Hoy, 25 de febrero, ha sido festivo local en Mérida, por lo que he aprovechado la mañana para volver a salir a hacer fotos a aves. Han sido varios meses los que he estado parado en cuanto a este tipo de práctica (a excepción del águila imperial de enero), pero ahora me he vuelto a reactivar para intentar captar algunas especies que tengo en la mente.

Eran más o menos las nueve de la mañana cuando ponía rumbo al Parque Natural de Cornalvo, en concreto, al embalse del Muelas, que tanta satisfacción me dio en junio de 2017. Mi objetivo era poder captar espátulas o garzas reales. Bien, pues no he logrado ninguna de las dos cosas; no obstante, me he vuelto a casa satisfecho con otras aves que han posado delante de la cámara.

Para quien no lo sepa, en la orilla del pequeño embalse hay un observatorio de aves construido en madera. Desde allí se puede fotografiar y ver las distintas especies que andan por el agua. Y eso es lo que he estado haciendo hoy cuando he llegado sobre las 09:30 a.m.

Lo primero que ha bajado al agua, a cierta distancia, es una pareja de cigüeñelas. El macho se distingue de la hembra en las plumas dorsales: negras en el género masculino y pardas en el género femenino. Pronto, han comenzado a meter el pico por el agua en busca de alimento.

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Pareja de cigüeñuela común

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Hembra de cigüeñuela

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Macho de cigüeñuela

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Hembra de cigüeñuela buscando comida

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Hembra de cigüeñuela

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Macho de cigüeñuela

Os he comentado que no he visto ninguna garza, aunque no es del todo cierto. Desde lo lejos sí he logrado captar la mancha (por así decirlo) de lo que es una garza real de color blanco.

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Garza real blanca a lo lejos

Y después me ha visitado una pareja de ánades reales. Aquí sí que no hay lugar a la confusión a la hora de distintar el macho de la hembra: plumas verdes y azuladas en el cuello las de él; plumas pardas las de ella.

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Pareja de ánades reales

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Pareja de ánades reales

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Pareja de ánades reales

También, a cierta distancia, una cigüeña blanca merodeaba las aguas en busca de comida. Esta es una especie que no falla nunca. Bien más cerca, bien más lejos, pero siempre hay alguna que ronda este embalse.

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Cigüeña blanca

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Cigüeña blanca y ánades reales

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Cigüeña blanca y ánades reales

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Cigüeña blanca y ánades reales

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Cigüeña blanca y ánades reales

Otra pareja de cigüeñuelas pasean bastante cerca del observatorio.

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Hembra de cigüeñuela

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Pareja de cigüeñuela

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Pareja de cigüeñuela

Mi atención se centra ahora en el aire, pues una gaviota de río vuela por encima del embalse.

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Gaviota de río

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Gaviota de río

Las cigüeñuelas siguen ahí, cada vez más cerca; esto es lo más próximo que he logrado fotografiarlas.

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Macho de cigüeñuela

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Hembra de cigüeñuela

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Macho de cigüeñuela

Hay más por la zona, escondidas entre las retamas. Algo las espanta y echan a volar.

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Cigüeñuela en vuelo

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Cigüeñuela en vuelo

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Cigüeñuela en vuelo

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Cigüeñuela en vuelo

Y también otra pareja de ánades reales nada por las cercanías.

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Pareja de ánades reales

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Macho de ánade real

Casi dando por finalizada mi jornada fotográfica levanto la cabeza al cielo. El sonido inconfundible de las grullas hace que capte mi atención. Justo por encima del embalse pasan unas 40 grullas en grupo. Una auténtica lástima que no hayan bajado al agua para disfrutar de ellas.

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Grullas en vuelo

Una última foto del embalse del Muelas antes de despedirme.

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Embalse del Muelas

Después de dos horas esperando la visita de aves, pasando frío, con las manos heladas, decido guardar mi equipo fotográfico y volver a casa, no sin antes hacer una parada en el Centro de Interpretación del Parque Natural de Cornalvo. Merece la pena su vista para aprender acerca de la flora y fauna que podemos encontrarnos en este bello parque. Sin ningún tipo de duda, volveré más adelante, cuando haga más calor y antes de que se seque todo el agua con las temperaturas veraniegas. No cesará mi empeño de conseguir fotos de espátulas y garzas reales desde cerca, puesto que las conseguidas hace casi tres años fueron con mi viejo objetivo que apenas tenía alcance. Podéis verlas aquí:

https://memoriasdeunturista.wordpress.com/2017/06/11/p-n-de-cornalvo-jornada-fotografica-de-aves-en-el-embalse-del-muelas/

La jornada de hoy me ha terminado de animar a probar algo que tengo en mente desde que comencé a aficionarme en la fotografía de aves: el entrar en un hidro hide para captar a las especies desde cerca. Y si a eso le unes que ayer mismo me enteré que en mi pueblo hay una empresa que está gestionando un hidro hide… ¡es una estupenda noticia!

Hasta aquí mi aventura de hoy. Nos vemos/leemos en otra ocasión, turistas.

Diario De Un Trotamundos Por La Vida